3.06.2012

Detrás de las máscaras

Otra vez Agustín me besa en el cuello cuando entra a la casa, cree que no se que ha estado con la Rosa...esa morena insignificante, pero que ha logrado ser mi piedra en el zapato...el olor a su sexo es penetrante como el de toda mujer pobre y nauseabundamente salado. Pretende ocultarlo con el olor de la cajetilla de Belmont que de seguro deposita en el vientre de ella en el motel La Sabana en Rubenia, y se rien y comparten besos llenos de lujuria y traición, ella a su esposo ausente que esta en los Estados Unidos trabajando para mandarle una escualida remesa, y a la moral de su pequeña hija, y Agustín a mí.
Son las 9pm y después de depositar el beso en mi cuello pasa a lavarse las manos el muy imbecil no se ha dado cuenta que el olor de la traición ama alojarse bajo sus uñas amarillentas uñas y después pretender tener sexo conmigo, si sexo y no el amor, por que el solamente se lo hace a sus ambiciones, y puede mantener hijos ajenos, mientras que a mí me deja con el estómago vacío  por que no me merezco nada, me culpa y maldice por que mis ovarios están podridos y mi útero patas arriba y no le puedo dar hijos, pero tenemos que seguir manteniendo las apariencias de una pareja feliz.

Sale de la casa para ir a celebrar lo que hizo hoy en su curul de diputado..abogo por el código de la familia, y por la ley de protección integral a la mujer y celebra la aprobación de la misma en un nigthclub pomposo de Managua donde se coge a tres putas en tres posiciones distintas las cuales no tienen la culpa de nada, no conoccen la ley y tienen el corazón duro por eso ya no lloran, y en cada penetración se transportan al Río Toapi en Puerto y recuerdan cuando se lavaban los cabellos y eran reinas de coral negro y almejas; Hasta que llego el huracán félix otra calamidad con nombre de hombrey tuvieron que emigrar por que de madera no se come y menos de la raquitica ayuda que llegaba, la cual se robaban mientras las ratas roian sus pies y desataban la leptospira por las noches en los albergues.

Después de su sesión de Nigthclub, me llama por teléfono para decirme que no podra venir a dormir en todo el fin de semana que ira a la tipitapa donde su tia abuela...pero ya se que lo pasara con Rosa y su hija, igual que el día de la griteria que paso en sus sesiones amatorias con ella todo el día, pero vino puntual a las cinco para rezar la novena y santiguarse junto conmigo...en el mundo de los politicos y de los hombres todo es posible y me vuelvo a quedar viendo la televisión donde en las  noticias de las once sale él y donde sé que tiene una erección cada vez que lo entrevista un medio, por que solamente le interesa escalar ...se lanzará de alcalde por que dice y piensa que su carisma lo llevara lejos...y  a mí me tocara estar a su lado en la campaña ...te preguntaras Amaranta por que me quedo a su lado....lo hago por que prefiero ser la esposa engañada de un politico ...a ser la esposa engañada de cualquiera.  

Por si acaso


El cuarto en el que Sofonías habitaba  media tan solo 4 metros cuadrados...apenas alcanza mi cama es suficiente espacio para mi miseria si tomo como partida la clase del profesor Luis de secundaria el que tenía los calcetines raidos
Y el pantalón luido y evoco aquella clases de medidas recibida en una mañana calurosa de abril Una vara tiene 33 pulgadas, y un metro tiene 39.75 pulgadas. Entonces, para saber cuántos metros tiene una vara solo hay que convertir las varas a pulgadas y estas últimas a metros entonces en estos...metros cuantas varas de mi miseria alcanzan, de que me sirve estudiar contaduría en la UCA, si en Bonanza no hay nada que contar ninguna empresa para hacer un estado financiero nada a que aplicarle el 1% de impuesto que exige la alcaldía, a menos de que se cobre el 1% por el arrendamiento de sus estómagos a las lombrices y parásitos.



El cuarto de Sofonías no tiene ventanas, Sofonías se sofocaba de noche y ni siquiera tenía televisor, todavía le parece brujería ver a las personas así de chiquitas en ese vidrio cuadrado, Sofonías se siente languidecer en esas paredes, desde que dejo a la Fátima esperándolo con la promesa de protegerla a ella su princesa Mayagna y cambiarle sus anillos artesanales de coco, por unos de oro, librarlos a todo del dominio explotador del Misquito de la Costa Atlántica que les pusieron de huita que instaura la justicia comunal, debí de haber sido abogado y no contador se repite constantemente Sofonías, de que nos sirve un miskito a nosotros los Mayagnas, sin saber que el Huita miskito piensa lo mismo que deberían de haberlo dejado en Corn Island, porque ahí no lo desprecian, ahí no se siente como venadito entre tu huerta seguido constantemente con las miradas por el odio generacional que ha pasado de generación en generación a través de la leche materna y la leche de coco, que les dan al nacer, a través del cordón umbilical de la madre y del soril que toman en las fiestas de la cosecha, siempre ha existido, es igual para los miskitos cuando bailan en la fiesta del cangrejo y cazan las langostas sin tanque de oxigeno,  mientras piensan malditos Mayagnas, que les importa a ellos si los bosques son nuestros.

Sofonías piensa en que Ubaldo el huita del norte de la comunidad, le pego a su mujer la Carla, y ese es el que administra justicia, y la Defensora de Bonanza que es mujer, también la golpea su marido, defiende a delincuentes, pero no se defiende ella sola, porque no se puede defender a las mujeres de la Zona, no lo permite la ley comunal, aunque no son católicos, parece que fuera la Biblia la que aplican por que el castigo por adulterio es el de morir a pedradas.

Sofonías se fuma un cigarro, mientras el aire…queda condensados en sus 4 metros de cuarto, Sofonías no estudio leyes, porque pensó que era de memoria, si Sofonías hubiese sabido que las leyes eran de dedo, y que cada quien puede hacer su misma interpretación de la misma, no hubiese estudiado Contaduría, que ni para contar los anillos de los árboles cortados le sirve, Sofonías apaga el cigarro, y se desviste…la camisa blanca se desliza por su piel caoba, Sofonías ya no quiere pensar….Sofonías decide no morirse hoy a pesar de que en la mesa tiene su sobre de pastillas de curar frijol, con el que ha decidido poner fin a su existencia cuando la situación lo amerite Por si acaso, pero se dice que hoy no, que hoy la realidad no es tan insoportable.

El cuarto en el que Sofonías habitaba  media tan solo 4 metros cuadrados...apenas alcanza mi cama es suficiente espacio para mi miseria si tomo como partida la clase del profesor Luis de secundaria el que tenía los calcetines raidos
Y el pantalón luido y evoco aquella clases de medidas recibida en una mañana calurosa de abril Una vara tiene 33 pulgadas, y un metro tiene 39.75 pulgadas. Entonces, para saber cuántos metros tiene una vara solo hay que convertir las varas a pulgadas y estas últimas a metros entonces en estos...metros cuantas varas de mi miseria alcanzan, de que me sirve estudiar contaduría en la UCA, si en Bonanza no hay nada que contar ninguna empresa para hacer un estado financiero nada a que aplicarle el 1% de impuesto que exige la alcaldía, a menos de que se cobre el 1% por el arrendamiento de sus estómagos a las lombrices y parásitos.

El cuarto de Sofonías no tiene ventanas, Sofonías se sofocaba de noche y ni siquiera tenía televisor, todavía le parece brujería ver a las personas así de chiquitas en ese vidrio cuadrado, Sofonías se siente languidecer en esas paredes, desde que dejo a la Fátima esperándolo con la promesa de protegerla a ella su princesa Mayagna y cambiarle sus anillos artesanales de coco, por unos de oro, librarlos a todo del dominio explotador del Misquito de la Costa Atlántica que les pusieron de huita que instaura la justicia comunal, debí de haber sido abogado y no contador se repite constantemente Sofonías, de que nos sirve un miskito a nosotros los Mayagnas, sin saber que el Huita miskito piensa lo mismo que deberían de haberlo dejado en Corn Island, porque ahí no lo desprecian, ahí no se siente como venadito entre tu huerta seguido constantemente con las miradas por el odio generacional que ha pasado de generación en generación a través de la leche materna y la leche de coco, que les dan al nacer, a través del cordón umbilical de la madre y del soril que toman en las fiestas de la cosecha, siempre ha existido, es igual para los miskitos cuando bailan en la fiesta del cangrejo y cazan las langostas sin tanque de oxigeno,  mientras piensan malditos Mayagnas, que les importa a ellos si los bosques son nuestros.

Sofonías piensa en que Ubaldo el huita del norte de la comunidad, le pego a su mujer la Carla, y ese es el que administra justicia, y la Defensora de Bonanza que es mujer, también la golpea su marido, defiende a delincuentes, pero no se defiende ella sola, porque no se puede defender a las mujeres de la Zona, no lo permite la ley comunal, aunque no son católicos, parece que fuera la Biblia la que aplican por que el castigo por adulterio es el de morir a pedradas.

Sofonías se fuma un cigarro, mientras el aire…queda condensados en sus 4 metros de cuarto, Sofonías no estudio leyes, porque pensó que era de memoria, si Sofonías hubiese sabido que las leyes eran de dedo, y que cada quien puede hacer su misma interpretación de la misma, no hubiese estudiado Contaduría, que ni para contar los anillos de los árboles cortados le sirve, Sofonías apaga el cigarro, y se desviste…la camisa blanca se desliza por su piel caoba, Sofonías ya no quiere pensar….Sofonías decide no morirse hoy a pesar de que en la mesa tiene su sobre de pastillas de curar frijol, con el que ha decidido poner fin a su existencia cuando la situación lo amerite Por si acaso, pero se dice que hoy no, que hoy la realidad no es tan insoportable.

6.14.2011

LA GINA

Generalmente la Gina espera el bus que la baja a la sucia capital en la parada del Nancite, la gran falda azul paletonada del colegio, parece tragarse sus piernas tan delgadas y frágiles, que parecen dos tallarines estirados, mientras sueña con Rogelio que ronda los diecisiete años y es caponero prominente de Ticuantepe, el cual le ha prometido a la Gina y a tres chavalas mas que las va a convertir en sus esposas y a cada una le ofrece un paraíso diferente, previamente acondicionado según los deseos de casa una de las tres noches, en las cuales pasó desvirgando a cada una de las infelices féminas, mientras el  les ofrecia una a una, la suculenta fritanga del matadero de chanchos de donde doña Hermelinda Trueno, una cama improvisada en el motel de mala muerte, el que esta situado en el punto limítrofe del pueblo, el cual por treinta pesos la hora te ofrece un catre, un abanico carcomido por el sarro y un balde de agua para lavar tus genitales y tus vergüenzas antes de salir a la calle.
Gina acepto la proposición de Rogelio, por que paso dos semanas, sitiándola cuando pasaba todos los días a las seis de la tarde, cuando iba a comprar tortillas, y  durante dos semanas le quemo como fuego en su mente el tsss, tsss de Rogelio, y se imagino siendo la reina de las caponeras del lugar y teniendo su casa soñada, por que la Gina soñaba en grande con su casa minifalda, y no de zinc, como en la que actualmente vivía y por la cual la espiaba Don Julio el vecino morboso que le ayudaba a su mamá, la cual era madre soltera con la siembra de los chilotes.
Gina le dejo su pudor y su sangre en el motel, y junto con eso dejó sus sueños y su infancia a sus escasos trece años, se convirtió en mujer a los cinco minutos de intentada la primer penetración y ella creyó que era feliz, hasta que a las dos semanas se dio cuenta que Rogelio tambien reaprtia su amor con la Scartleth la cual tiene una fama de ser una zorra temprana, la cual era gorda y morena, pero de bella piel y cabello con el cual atraía a los hombres como meduza y los apretaba en un abrazo de osa en celo, y asi de esta forma y con su andar de ternera nueva,  con el cual hacia mover sus gelatinosas nalgas fue que atrapo a Rogelio y a su caponera al minuto de estar con el, sintió su embarazo y se echo en la cama, a soñar con su hijo que seria el dueño de la caponera de su hombre de turno y se le robó el sueño a la Gina, y con un movimiento de su cintura desenfrenada la borró del mapa.
Asi que cuando la Gina se dio cuenta de Rogelio estaba juntado con la Scarleth, se volvió loca, empezó a comer arroz crudo como pajarito, le pidió a su amado que le devolviera su virginidad y su alma por que se habían ido con él, y su casa minifalda. Rogelio la vio y se devolvió a mirar a la Scarleth, vio las prominente montañas de la madre de su futuro hijo, y miró a la Gina, cualquiera que lo conociera hubiese pensado en que la miro casi con ternura, y recordó el crujir de los huesos de aquella bajo su peso y los gemidos apagadoscontraste con los de la scarleth de gata celosa, ansiosa por devorarlo.
Rogelio se metió la mano en el bolsillo izquierdo de su pantalón de tela cuadriculada.

 – Toma Gina, doscientos pesos es lo que logré hacer en el día, y eso va a pagar el rato que pasamos juntos.
Tomo a su mujer por las nalgas y entró a la casa minifalda que había sido el sueño de la Gina.

La Gina siempre espera en la parada del nancite, sus piernas siguen siendo de tallarines, ahora espera a cualquier cliente que la lleve a soñar un rato. 


4.22.2011

La Pini

La Daniela y la Amelia están al lado mío mientras hablan de lo curcucha que es la pinita, de que no puede ya sostener su cabeza y es lógico después de 109 años de tenerla bien puesta sobre los hombros y haber cargado con 3 hijos, siendo madre soltera en los años de 1930 hasta esta fecha donde se empeña en darnos órdenes desde la ceguera que le han causado las cataratas en sus ojos azules, que ahora resultan inoperables, de las escasas 3 tres hebras de cabello que le quedan y del grano de pus en la frente que a diario le limpian, pero ella dice que por el grano no le sale pus, sino los recuerdos que no quieren ser recordados y algunos de los nombres de sus nietos junto con las fisionomía de sus caras actuales y eso es porque se le está drenando la inteligencia del humano, pero aumenta su sensibilidad a las presencias ocultas que rondan por todos lados y que uno las logra percibir solamente si se encuentra en completo silencio y con una consciencia liviana de quien no ha cometido un pecado y la verdad no estoy exenta de esa culpa últimamente talvez por eso es que siento la casa más vacia, cuando en realidad está llena de humanos y otros semovientes.




Aunque se ha memorizado el camino y su trajín del día mientras se come una paleta, ve pasar cardúmenes de personas, vestidos de blanco y yo sigo viendo a una pared de acabado monolítico, talvez es porque ella es nuestro puente al otro lado y lo que ve son ángeles o entes o como quieran llamarlos que la esperan dulcemente para ayudarle en su ascensión al otro lado, con su rosario de cuentas rojas, del cual nos culpa a todos de habérselo escondido, y cuando lo encuentra en el bolsillo derecho de su vestido floreado, dice que apareció por milagro, pero que nosotros se lo habíamos escondido.

Me toma la mano con fuerza mientras le inyectan antibióticos por la neumonía que acaba de contraer, y se ríe con una sonrisa desdentada por que desde hace un mes entregó su dentadura postiza que sacaba para amenazarme cada vez que me le robaba una cajeta o que me la ofrecía junto con un pellizco cuando le ganaba en algún juego de cartas que ella misma me enseñó como hacer trampa en el mismo.



Me salgo del cuarto, la veo ahí postrada en su cama, tranquila moviendo su alzada mano en forma de cruz, propio de ángel anunciador de buenas nuevas o bendecidor de espacios y de consciencia que me mira sin mirarme desde el otro lado de la puerta por que probablemente no me mira a mí sino que mira a la inconsciencia colectiva de estos días, y talvez está esperando el fin del mundo, la ascensión de alguna nueva figura al cielo, la canonización de algún santo, o el estallido de la lluvia torrencial de un nuevo diluvio…o simplemente su paso por la vida, es decir por mi vida no ha concluido todavía.

2.08.2011

Maria tenía un Borreguito

La primera noticia que tuve de mi padre creo que fue a los cuatro años, o más bien la primera vez que lo vi fue en el acto de preescolar del jardín infantil al que asistía, en el cual baile con mucha maestría un palo de mayo. Después de ese acto me tomo de la mano, un señor idéntico a mi persona, al que solía confundir en la vieja televisión marca SHIRU, que teníamos con el cantante Juan Luis Guerra, por tener la misma estatura y parecerse físicamente. Recuerdo que me regalo despectivamente una estúpida oveja de peluche, seguro pensando en que mi segundo nombre es María, por la canción María tenía un borreguito y no por el milagro que respire tardíamente y me consagraron a la virgen del mismo nombre por el padecimiento asmático que me atormentaría hasta mis siete años y me obligaría cada quince días a hospedarme en mí Pent-house en “La Mascota”.


Visitas que llegaron cuando Wilse Varona llegó a mi vida y mi médico cubano, sería el primer cubano de la lista de médicos cubanos que me han visto y curado con sus milagrosos inventos y plegarias a la Virgen de la Caridad del Cobre, pero bueno él hombre que se hace llamar mi padre nunca pudo verme y ahorrarle a mi madre unos centavos evitándome las visitas al médico por que aún siendo el Galeno, nunca se intereso por la precaria salud que me acompaño en mi niñez de la cual logré salir intacta y ahora siendo una persona mucha vitalidad, ante lo cual afirmo no se necesita de un padre para salir intacto de la niñez y sobrevivir a las pesadillas y la mona peluda, pero si se necesita una madre.

Me engendraron en las profundidades de Boaco, cuando mi madre trabajaba por esos lares, más de la identidad de mi madre no puedo revelar ni lo que hacía por estos senderos, sólo que realizaba un trabajo sumamente arduo y altamente importante, lo demás se considera información confidencial y todavía no estoy autorizada para revelar más que la recordaban con cariño por aquellos y rumbos. Mi padre un alemán criado en Boaco, Médico Internista, soberbio, egocéntrico, altivo y brillante.

Mi familia es un arsenal de mujeres solteras con diversidad de caracteres y talentos, no sé porque siempre las féminas de mi familia resultan al final ser madres solteras, simplemente no le aguantamos la jodedera a ningún hombre y menos a esos que te humillan para sentirse machos, de esos ya ha tenido bastante la historia; aunque he de ser confesa y admitir que creo que muchas veces ha sido todo lo contrario.

Fui creciendo en el vientre de mi madre…chupándole todas las vitaminas, fuerzas, energías y sabiduría...mientras ella seguía haciendo sacrificios como tomar leche cuando siempre la ha detestado, cosa que herede yo junto con su piel blanca, y las pantorrillas y piernas firmes de subir y bajar la sierra, totalmente aptas para la danza y los amores dilatados, los ojos escudriñadores de alma y la rapidez del pensamiento, aunque yo contesto en el acto y ella tiene la milenaria sabiduría de saber callar cuando la situación no es la más farovable.

Hemos sido Mujeres solitarias de pocos amigos, tal vez porque a mi madre junto con todos sus hermanos y padres le toco emigrar desde Chontales a Managua a los catorce años de edad y a los diecisiete hacerse cargo de su familia, porque su amantísimo padre se fue detrás de otras frías nalgas. Aunque a veces sospecho que fueron los celos terribles de mi abuela y su escases de nalgas y sobrante de panza, que fue debido a esta estética razón la causante del abandono.

Ante la falta de pericia no sé si inventada para hacer cualquier tipo de trabajo que no fuera el de enseñar mi abuela se exculpó de hacer el trabajo pesado, fue que mi madre tuvo que cargar con la funesta labor de mantener a la familia a toda costa, trabajó en carnicerías donde debía de llevar los pelos del sobaco al ras, para que ningún pelo cayera sobre el producto, o como cuando trabajo donde los turcos y aprendió a regatear a sus anchas, costumbre que no circula por mis venas, porque o soy muy honesta o muy estúpida no pido rebaja.

La siguiente vez que volví a ver a mi padre, creo que fue cuando tenía nueve años, cuando me llevo otro peluche de regalo ahora un tucán, el cual anduvo rodando por la casa sin importarme realmente que pudiera haber sido de él. Creo que de ahí viene mi aversión a los peluches, la última vez que le intente botarle uno al Bonilla casi me mata. No entiendo como la gente puede guardar esas pendejadas por años, que sólo sirven para concentrar polvo.

Creo que el único regalo que valore del viejo, fue un Divino Niño, de la colección SANTINI, el que me envió para mi comunión, ni siquiera pudo llegar, creo que eso me acompañaría el resto de mi vida y es que la sellan a una, siempre me rodeo de hombres escurridizos, pero volviendo a la religión me terminaba de marcar más férreamente con el sello del catolicismo, para enseñarme la divina vergüenza y la mezquindad virtudes de castidad en las mujeres, porque hay que ayudar al prójimo, pero hay que dar una limosna no una mano amiga, y darla donde te puedan ver, realmente no me logró impregnar de ninguna de estas, pero si me termino de meter más temores en la cabeza como el de conseguir el matrimonio perfecto, y acentuó mi ya grande predisposición del autosacrifio que enaltece el alma y el espíritu.

No odio a mi padre, sólo a sus regalos, no lo puedo odiar porque realmente no lo conozco más que las escasas cinco veces, que lo he visto en mi vida. Odio que la gente trate de imponerme cosas o peor ideas, como siempre trata de hacer la mamá de mi mejor amiga, pero no debo de irme tan largo mi madre a veces es insoportable me quiere meter las ideas, o más bien me las metió tipo la Naranja Mecánica de Stanley Kubrick.

Esas amigos míos son las desventajas de los matriarcados, y el de mi familia empezó con mi bisabuela en 1902, y todavía está viva la legendaria pinita, pero esa es otra historia y muy larga para contarla en una sola entrega, siento que me estoy pelando como una Alcachofa hasta llegar al centro, hablando tantas cosas del viejo de mi papá, del cual soy idéntica físicamente, del cual herede la facilidad para los idiomas y mi memoria genéticamente predispuesta para la medicina y las leyes.

Concluyó esta entrega de la Alcachofa que se pela con las palabras inmortales de la soltera por excelencia mi tía Raquel: Lo bueno de no tener marido es no cargar con los cuernos, la alopecia, la halitosis, la guarera en ciertos casos la drogadicción, y la andropausia de un ser al que no le debes nada y con el cual no tenés que cargar por qué no ha salido de tu bendito vientre. Además niña te ahorras en la cirugía por qué no arrugas tanto los ojos al llorar cada vez que el cabrón te haga sentir mal.

Y cuidado si pretenden conocer más de su origen, uno nace por obra y gracia de algún espíritu o energía y está prohibido hablar de estos hombres que solamente sirvieron para plantar la semilla que cobardemente abandonarían después.

2.05.2011

De esas que Cargan con la Culpa.

Sigo estando loca, me digo a mi misma mientras veo como Xavier se aleja por la acera, y tira la chiva de su cigarrillo por la alcantarilla, me deja y se va de nuevo a trabajar de cadete de taxi nocturno, me acomodo los senos por debajo de la blusa. Realmente detesto los aeropuertos debo admitirlo no me gusta la impersonalidad y el olor fétido que se siente, mezcla de tantos sudores que la gente deja a su paso, el piso alfombrado esta mugroso no debo de sentarme me digo a mi misma, pero mecánicamente extiendo mi chaqueta en el piso, de todas formas iba a lavarla al llegar a casa, y me siento en ella, observo a mis anchas, sin que alguien me preste realmente atención, me gusta esa sensación, hoy no he hablado con él, supongo que no importo mucho, pero eso no importa ya.


Recuerdo cuando hacía el amor con Rigoberto, la amarga sensación que dejaba en mi cuerpo, mi problema de tener la vagina muy estrecha, y el su miembro desmesuradamente grande, y el olor a cigarro que emanaba de su piel, lo extraño a él y sus besos nicotinados matutinos. El muchacho rubio con ojos de perro asustado pone su maleta en el suelo, y saca un saxo, empieza a tocar, un blues de media noche solo para sonámbulos viajantes que tienen por camas las bancas frías de los aeropuertos, es como si me hicieran el amor cada vez que sopla con intensidad la boquilla del instrumento.

No quiero llegar a casa no quiero encontrarme con Alina, y su estúpida manía de limpiar tres veces cada superficie que toca con sus oscuras manos, no quiero encontrarme con nadie que me recuerde a la maldita ciudad a la que me dirijo, recuerdo siempre porque me fui, y odio tener que volver cada año. Rosa, la más peligrosa de la colonia no por sus preponderantes nalgas sino por el alto grado de manipulación que podía llegar a tener sobre la gente, como cuando me acusaron de que me le había robado a doña Emma, un servicio de maduro con queso, cuando fue ella la que se lo comió y me echo la culpa por ser yo lenta en reaccionar cuando se me acusa de algo, algo genealógico en consideración de que mi tía la que habla mucho siempre se ha sentido culpable desde su nacimiento por culpa del gran lunar negro que tiene sobre su ojo, que dicen que fue culpa de mi abuela por que vio un eclipse de sol, cuando le dijeron que le podía salir un hijo mitad perro mitad humano por haberse atrevido a tanto; creencias del pueblo al que no quería regresar.

Odiaba que Estela midiera sus senos con los míos, los míos aun no crecen a pesar de que ya ando en los 20 y los de ella ya le cuelgan casi hasta las rodillas, a mi regreso se que me esperan tres días de fiestas patronales por ser la primer médico del pueblo, no una rubia que llega a recetar paliativos de rábano mientras la gente se muere de diarrea o de cólera por las aceras, no quería regresar al pueblo, debía de admitir para mí misma, realmente no sabía recetar nada para las enfermedades tropicales, ese es el problema de irse a estudiar a países que son diferentes del trópico, se pierden las perspectivas y uno ya no saben ni que es lo que le enseñan.

El avión sigue en el aire, no puedo dormirme, no me puedo dar el lujo de no saber dónde voy a ir a caer, en caso de que la lata esta se caiga. Por fin llego, veo a Rigoberto esperando, mirando lujuriosamente a todo lo que se mueva, sentí celos desde lo más profundo de mi hígado, y supe que si había un reencuentro, iba a ser el mismo pleito de siempre, el por su infinita lujuria, y yo por mis intempestivos celos.

Fue cuando vi al Tío Guayo, inmediatamente busque como huir, agarre mis maletas y me escabullí entre la gente, me dio pesar que todos en el pueblo se quedaron esperando llame a mi madre desde un teléfono público en el aeropuerto y le dije que no había podido agarrar el vuelo, por que tenía una oferta de trabajo, la verdad no quería encontrarme con el tío Guayo, no quería más dedos escurriéndose por mi púber vagina cada vez que me bañaba, cada vez que mi madre salía a llevar a mi hermanastra que nació con la mente en otro lado y que no puede caminar, solo balbucea. No quería que me callaran cuando decía que me picaba y me dolía al orinar, que me golpearan cuando decía que no quería que me bañara el tío Guayo, no quería ser otra de las que cargan con la culpa ajena.



1.29.2011

All american Dream

Como de costumbre estoy sentada detrás del grueso vidrio antibalas, atestado de publicidad, y enfrente de la nueva caja registradora y a manera de telón de teatro toda la pared atiborrada de cigarrillos, y papel de envolver saborizado el cual estoy segura que la intención era tabaco, o quizás no, pero que de todas forma lo usan para enrolar marihuana con la novedad que te da un bonus de un viaje diferente con sabor a watermelon, blueberry, cognac, piña colada…mojito…usted elije mi amigo a tan solo 1.35 de los verdes, le cuesta el viajecito.


Ya han pasado por aquí mis clientes ocasionales. El viejito pescador de ojos azules y sonrisa desdentada que compra su moon pie sabor banano y me habla de que la noche anterior pesco 160 peces entre azules y largos. Ahora compra 10 dólares de gasolina el que anda en el bugatti amarillo que siempre anda en bermudas y lentes oscuros. La del pelo como una zanahoria espera en línea. Mientras llega la parvada de las que pensé que me había librado al menos por dos semanas, me parece que se desarrollan como esporas…como una peste y si me refiero a todas ellas…están plagando todos los lugares el mini ejercito de las wannabe Kardashians o Jersey shore, son sus pelos largos químicamente alisados, me recuerdan a mocuanas, porque el pelo largo es símbolo de femeneidad para estas individuas…, y llegan con sus carteras de imitación de las marcas caras, con la flaccidez y celulitis a la orden del dia, y que me dicen de los perritos miniaturas que se meten debajo del sobaco y a los cuales alimentan mejor que a los niños de muchos países. Y si reconozco que kundera tiene razón: las mujeres son la raza mas misógina que existe. Me rio para mis adentros, y me miro reflejada en el vidrio antibalas..chequeo mi pelo al estilo bob o garconiere, y me jacto de mi auto determinación intelectual.

Fijo mi mirada a través del vidrio en el señor canoso que acaba de entrar, siempre me han atraído los hombres canosos, pero este tiene algo de diferente. Cuando percato tengo a la viejita cubana Martina enfrente que me compro nada mas ni nada menos que 40 dólares en tickets de loto y 60 dólares en raspadita, en eso pienso en los viejitos que viven de la estación del tren de mateare, 800 metros hacia adentro cuanto hubiesen podido hacer con esos 100 dólares, reflexión momentánea hay que saber bajo que estrella nacer, cuando dar el puntapié inicial que iniciara la labor de parto para venir a este inframundo, a mezclarnos con los vivos, los semivivos, y los muertos en vida, que son los que abundan. La viejita Martina se va enojada por que no saco nada y clamándole por piedad a yemanya.

Sigo pesquisando al viejito con el rabillo del ojo, mientras printeo 40 tickets mas de lotería al gordito en fila, andan como hormigas locas, y es que hoy se juega. Por fin mi canoso cliente se aproxima a la caja. Saluda a mi tío que esta detrás mío, empiezan a hablarse. ¿ oye Nica y como está todo por allá?. – pues fíjese que todo bien, usted estuvo por allá verdad? – si estuve en la costa atlántica. Ingenuamente me aproximo mas al mostrador pensando en que este es un marinero que llevaba cargamentos de venta al Bluefields. – si. Continua el hombre, mientras en la radio suena all you need is love de the beatles. – Si en monkeypoint, y en puerto Cabezas, en Honduras estuve en Palmerola. Lo miro ahora con aprensión, interviene mi tío – con el FBI. – No chico con la CIA, volándole a los rebeldes esos, recuerdo cuando los cogíamos chico, a un rebelde de esos lo hacíamos hablar, que buenos tiempos esos. Mientras sorbe a grandes tragos su leche chocolatada. Fija su mirada en la mía, se da cuenta de que lo miro con hostilidad, pero aun así no puedo dejar de verlo, quizás fue el que puso el galil en el pecho de mi madre, quizás bombardeo la casa de Luis, o incendio las casas en Matagalpa. Lo veo alejarse sonriendo, tranquilo, gozando de su jugosa pensión. Mientras en la radio esta sonando el anuncio del all american dream.